Mostrando entradas con la etiqueta Calamares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calamares. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de febrero de 2013

KAYAK-mares

Visto lo visto, creo que voy a tener que abrir un blog dedicado exclusivamente a la pesca del calamar, y es que este cefalópodo no para de darnos alegrías. Estamos ante un año de gran abundancia y en donde la temporada se está alargando para regocijo de a los que nos gusta la pesca de este curioso animal. Además, los que están saliendo últimamente son de buen tamaño! Pero esta vez iba a tentarlos desde kayak, toda una aventura.

Hacía meses que tenía mi querido kayak apartado, pero no olvidado. Otros menesteres u obligaciones derivadas del mundo piscícola me habían hecho dejar a mi querido trozo de plástico colgado de una pared más tiempo del que me hubiera gustado.

Y es que también hay que reconocer que planificar una salida en kayak lleva su tiempo, y a veces da un poco de pereza montar, ordenar, para luego volver a desmontar...

Pues esta vez no había excusas, había quedado con mi compañero Jacinto para ir a pescarlos en una zona en donde suelen abundar. Una vez hechos los saludos y preparación de un par de bajos, nos dedicamos a pertrechar los kayaks con todo lo necesario. Ya lista la embarcación, era nuestro turno: neopreno, abrigo, escarpines, gorro, braga,...


El plan era primero pescarlos de la forma tradicional, es decir, con una línea finalizada con un bajo de dos pajaritos y mano para arriba y mano para abajo, arriba y abajo,... Una vez el sol puesto y el declive de luz, intentaríamos hacer unas pasadas a curricán para hacernos con unos buenos tubos.

Así que proas a la mar y a palear hacia nuestro pesquero. Una vez en el sitio empezamos con el baile de los señuelos. Pero tras un buen rato las picadas brillaban por su ausencia. "Bueno, todavía es pronto" - le decía a mi compañero, -" seguro que en un rato empiezan a picar, cuando baje la luz..." Pero la luz bajó y nosotros seguíamos allí, sin poner en seco calamar alguno. La porra que se intuía era de escándalo.




La oscuridad llegó y nuestros kayaks estaban tan igual de vacíos que cuando entraron en el agua...un desastre.


Ahora nos la teníamos que jugar el todo por el todo al curri. Para más inri no conocía la playa y, por supuesto, jamás había pescado allí a curri con un kayak. Nos dirigimos a un fondo adecuado para comenzar a pasear nuestros señuelos, entre los 6 y los 2 metros de fondo, es en estas escasas batimetrías donde los grandes cefalópodos se acercan al caer el ocaso en busca de alimento: peces, crustáceos o....otros calamares.

Una vez en el sitio y los señuelos en pié de guerra, comenzamos un suave paleo, casi un paseo, cerca y en paralelo a la costa, con el oído atento al canto celestial de los carretes. No se puede describir con palabras la sensación de estar paleando suavemente  poco a poco y en silencio  en medio de la noche y bajo las estrellas, la sensación de paz y de contacto directo con el mar es increíble.


La picada no se hizo esperar, y el crujir de la bobina me alertaba de que al otro lado había un bicho enganchado. Apreté un poco el freno y empecé a cobrar despacio, sin brusquedades. Por fin pudimos ver la silueta fantasmal acercarse a lo lejos, dando fuertes tirones para zafarse de la trampa mortal en la que había caído. La primera captura fué un precioso calamar que nos dió esperanzas de que la noche podría ser buena, a pesar de la escasa luna resplandeciente en el cielo.



La asignatura pendiente era Jacinto, ya que nunca había podido lograr la captura de un calamar, así que esta noche la cosa tendría que cambiar. Llevaba buenos materiales y ahora conocía la técnica, así que era cuestión de tiempo que subiera a bordo un calamar...o varios!


Pues así fué, cuando me fuí a reunir con él después de una captura mía, vi que ya había capturado uno, pequeño, pero valía igual. Estábamos los dos llenos de júbilo, pues la noche no se estaba dando mal, ya que salían calamares regularmente y además bastante grandes. Incluso cogí uno gigante. Eso no era un calamar, era el Kraken!! Pero por un error de exceso de confianza  lo intenté subir a bordo sin la ayuda del salabre, y al tirar de él, se escapó ya que desgarró las patas debido a su gran peso, y es que los errores en la pesca se pagan caros.


Después de dar unas pasadas a lo largo de la playa y viendo que había calamares suficientes en el cubo, decidimos poner rumbo a la orilla y dar la jornada nocturna por concluída. Pese el mal inicio de la primera parte, nos quedamos con muy buen sabor de boca con las capturas hechas a curri, y lo que es mejor, con ganas de más!!!












Quiero acabar con dos cosas:

La primera darle la enhorabuena a Jacinto por sus primeras capturas de cefalópodos, y la segunda, decir que la próxima entrada la dedicaré a explicar la técnica de pesca del calamar desde kayak, una técnica sencilla y que nos aportará muchas alegrías.

jueves, 17 de enero de 2013

CALAMARES "A LA BRUTA"

Como todavía es época de calamares que mejor momento que dar una sencilla receta para disfrutarlos en todo su esplendor.
Hay mil y una forma de cocinar estos cefalópodos ( a la romana, con salsa de tomate, con cebolla, a la plancha, en su tinta,…) y en todas queda riquísimo. Pero la receta que vais a ver a continuación es mi preferida y es tradicional de la cocina ibicenca, aparte de muy fácil de preparar.

 Además, este plato está hecho para aquellos que tenemos la suerte de pescar los calamares, es decir, que los animales deben de consumirse al llegar a casa y sin paso previo por la nevera, ya que una vez llevan un rato muertos y metidos en el frigorífico su sabor varía notablemente. Eso no significa que no podamos preparar esta receta con unos calamarcitos recién comprados, también quedarán muy buenos.





INGREDIENTES:
2/3 calamares por persona
¾ ajos chafados con su piel
1 hoja de laurel
Un vaso de agua
Aceite de oliva virgen
¿COMO LO HACEMOS?
COMO LO PREPARAMOS:
Lo primero es arreglar los calamares, les quitamos la boca y los ojos. En la parte trasera del cefalópodo, a un centímetro o dos de la punta realizamos un pequeño corte y presionamos. Observaremos que asoma una especie de bolsa transparente con agua en su interior. Debemos retirarla pues contiene agua salada y probablemente algún resto de alguna presa capturada.
Esta es la bolsita que debemos eliminar

No debemos limpiarlos más ni por supuesto vaciarlos. Los calamares no son como los peces, los cuales acumulan en su interior intestinos repletos de restos o excrementos que darían mal sabor a cualquier plato. Así que, todo el calamar entero, excepto las partes que hemos retirado ya, es perfectamente comestible.
Ponemos aceite en una olla, cuando esté caliente les ponemos los ajos machacados y la hoja de laurel. Cuando los ajos estén dorados es el momento de añadir los calamares enteros, nunca en trozos; dejamos que se frían un poco y los tapamos con agua.



Ahora es el momento de tapar la olla y dejar que se vayan cocinando a fuego medio. Los calamares irán soltando su jugo y se cocerán en ellos, obteniendo un plato con un sabor a mar espectacular.
 Cuando el agua se haya reducido casi por completo, escucharemos una especie de “crack” o pequeñas explosiones, esto son las bolsas de tinta de los cefalópodos que explotan por acción del calor. Eso es precisamente lo que buscamos, ahí reside la esencia de este plato: calamares cocinados en sus jugos y en su tinta.
Cuando apenas quede salsa retiramos la olla del fuego. El tiempo de cocción de este plato es de unos 25 minutos a media hora.

El plato finalizado


 A continuación freímos unas patatas y, cuando estén listas, las añadimos a la olla con los calamares o las servimos aparte, según gustos.
Truco: cuando el plato esté casi listo se le puede añadir un trozo de sobrasada, esta se fundirá y le dará a la salsa un sabor y aspecto  más untuoso, ideal para los que somos amantes de mojar pan!!!
Pues ya tenemos el plato listo. Una receta fácil en donde degustaremos una comida con todo el sabor del mar.
A disfrutar…



domingo, 25 de noviembre de 2012

TARDE DE CALAMARES

El martes tenía un ratito por la tarde sin compromisos  ( ni clases de inglés, ni entrenos de básket, ni llevar al nene a sus más que aglomeradas actividades...) así que decidí hacer un par de llamadas y salir un rato a por los calamares.

Sus grandes ojos delatan sus costumbres nocturnas

Todavía hoy hay animales marinos que me siguen fascinando, animales que gozan de una extraña fama, entre lo extraño y lo curioso. Y nadie pude negar que el calamar posee ambas características Y la nocturnidad de sus costumbres contribuyen en gran parte a ello. También, cual vampiro que ve despuntar los rayos del sol, huye despavorido al amanecer en busca de refugio en las profundidades y el silencio que éstas otorgan, por lo que sabemos sólo la mitad de su vida, su vida cuando, al caer la noche, se acerca a las costas en busca de alimento.

El inicio del ocaso es el momento ideal para su pesca.

Desde el año pasado que he cogido la buena costumbre de empezar a pescarlos por la tarde hasta el ocaso. Posteriormente doy un par de pasadas al curri con la barca cerca de una playa, en busca de los grandes cazadores, esos que lo devoran todo a su paso, incluso a los juveniles de su misma especie.

Desafortunadamente el tiempo no acompañaba ya que un viento de componente sur hacía derivar la barca en exceso, pese a que dejé caer en el agua una ancla de capa ( sin resultado alguno...)
Éramos tres pescando en la barca, y sólo mi compañero Isma sacaba calamares, hasta ocho!, supongo que porque pescaba con un plomo (luminiscente) más pesado que le manteía el bajo recto, no en diagonal como a mí y a mi otro compañero, Raúl.

Personalmente, yo no soy partidario de pescar con plomo, me gusta poner abajo del todo una potera blanca seguida de un "pajarito". Ah! y nada de cañas, un volantín como el de toda la vida. Bueno, de toda la vida no. Hace un tiempo me fabriqué un brico muy sencillo que consiste en ponerle a un jig una corona de anzuelos para la pesca del calamar, con resultados muy satisfactorios, ya que si yo fuera calamar me intentaría comer antes una cosa con forma y ojos de pez que un  plomo envuelto en hilo blanco...

Un jig "modificado" dará buenos resultados

Una vez el sol se hubo puesto tras el horizonte y los calamares dejaron de picar, recogimos bártulos y nos encaminamos hacia la playa. Una vez allí colocamos las dos cañas de curri con sus respectivos señuelos para calamares con babero, y así, muy poco a poco, fuimos navegando en paralelo al arenal y sobre unos 3/6 metros de fondo, esperando las picadas. Ésta es una pesca tranquila, relajada y en donde se debe disfrutar  de la navegación nocturna. Creo que ya he comentado alguna vez que no he sentido tanta paz ni he vivido una cosa tan bonita como navegar en una fría noche de invierno con el cielo estrellado, es una sensación alucinante.


Cada cierto tiempo se iban sucediendo las picadas, sin darnos tiempo a aburrirnos o a relajarnos demasiado, pero la pena fué que los calamares que salían eran de pequeño/mediano porte. Sólo uno de buena talla hizo acto de presencia. En fin, menos mal que los pequeños en la mesa son más agradecidos que los grandes.

 


















Al finalizar la jornada llegamos a capturar un total de dieciséis cefalópodos, más unas cuantas pérdidas. Y como ya teníamos los tres para cenar nos dirigimos rumbo a puerto y a esperar el devenir de otra buena jornada de pesca.

sábado, 5 de marzo de 2011

THIEVES IN THE NIGHT

Qué gustazo el aprender cosas nuevas y que sobre todo estas salgan bien!


He titulado esta entrada así porque la cosa se pone negra...Negra en el sentido de que es una pesca que se realiza totalmente en la oscuridad. Me refiero a la pesca al curri del calamar. Y así, como ladrones en la noche nos lanzamos a por ellos.

Colores llamativos o reflectantes serán efectivos

No es que la pesca del calamar me venga como algo nuevo, pero sí que lo hace su técnica. Ámpliamente practicada por nuestros vecinos mallorquines, nosotros los pitiusos, en su gran mayoría, permanecíamos en la más absoluta ignorancia.

 Y no es que con esta modalidad de pesca del calamar al curricán se capturen en mayor número, no. Lo que pasa es que son mayores en tamaño. En mi años que llevo pescando calamares de potera, en contadísimas ocasiones he tenido la oportunidad y el placer de sacar un calamar que pase de los 600gr, en cambio al curri, es de lo más normal (también sea dicho de paso que hemos sacado algunos de muy pequeños) 

Una buena "espardenya"

Hay cosas en la vida que uno debe experimentar y aprender por uno mismo, pero reconozcamos que es mejor que te lo enseñe alguien que sabe hacerlo mejor que tú. Y yo, pescador mediocre, siempre intento escuchar consejo y me dejo asesorar por otros con más experiencia que yo. Así, de la mano de David Sangonzalo, hemos hecho unas salidas, con nocturnidad y alevosía, que me han aportado por una parte unas piezas considerables en tamaño y un aprendizaje que sé de buena tinta pondré en práctica en un futuro inmediato.

Además, la pesca del calamar al curri es una buena opción para rentabilizar el tiempo, ya que durante el ocaso se pueden pescar con la potera o jibionera con sus correspondientes pajaritos. Y al llegar la noche, y con la luna como aliada (esto no es imperativo), hacer unas pasaditas con nuestros señuelos específicamente preparados para la pesca al curri.

Por cierto, si no nos queremos dejar el bolsillo y parte de un ojo en la compra de señuelos, hay un brico muy interesante en la revista PESCA d'ILLES(en el número dedicado a este tipo de pesca), que nos cuenta cómo tunear un señuelo tradicional para pescar peces al curri, transformándolo en un señuelo para pesca del calamar.


Esta técnica es también una ayuda para según que temporada de pesca. Por ejemplo, en los fríos meses de invierno en que el pescado destaca por su ausencia (si no que se lo pregunten a los spinners, pescadores de roca o playa, aficionados al curri tradicional,...) salir a pescar a esta modalidad nos quitará el mono de otro tipo de pesca,o quién sabe, puede que sea ésta pesca la que posteriormente se convierta en nuestra favorita...



De vez en cuando nos llevávamos alguna que otra sorpresa


jueves, 6 de enero de 2011

RESTAURACIÓN DE POTERA

Muy buenas a todos/as,
como ahora es plena temporada de pesca de calamar vamos a poner a punto la potera o jibionera. Este artilugio que va al final de nuestra línia tiende a ensuciarse bastante, perdiendo eficacia ya que cuanto más visible es la potera, más atractiva resulta al calamar o sepia. Y si se ensucia, ¿qué hacemos? ¿nos vamos a la tienda de pesca y compramos uno nuevo? Pues es una posibilidad. Pero en este brico vais a ver que su "rehabilitación" no es nada costosa (ni de precio ni de esfuerzo).

Lo podemos hacer de dos maneras, una de fácil y la otra muy fácil. Empezaremos por la fácil. Necesitaremos:
- La potera vieja
- Hilo blanco brillante fino (cuando fuí a la mercería ya me dijeron si el hilo era para potera)
- Una navaja o tijeras

Empezaremos quitando el hilo viejo y dejando la potera desnuda (no hace falta quitar la franja roja).

Haremos un bucle sobre la potera y empezaremos a enrollar siempre por la parte más delgada, cogiendo siempre el cabo del bucle, cuando estemos llegando al medio de la potera, las últimas cuatro vueltas las dejaremos más sueltas para después pasar el chicote o la otra punta del hilo, y tensaremos.  Es importante que cuando estemos enrollando el hilo lo hagamos fuerte y que en todo momento quede tensado. Si se afloja hay que volver a desenrollar y empezar de nuevo.

Con un cuchillo o tijeras cortaremos el sobrante. Si el hilo fuese sintético se puede quemar el sobrante con un mechero.
Se procede exactamente de la misma forma para arreglar la otra mitad, siempre empezando por la parte más delgada.











Ahora vamos a por la manera muy, muy, muy fácil. Necesitaremos:
- La potera vieja.
- Hilo blanco brillante
- Pegamento de secado rápido.

Y lo que hacemos es quitar el hilo viejo y en la parte más estrecha de la potera ponemos una gotita de pegamento, pegamos el extremo del hilo y una vez secado (dos o tres segundos) empezamos a enrollar; cuando llegamos al centro de la jibionera o la franja roja, pues añadimos otra gotita de pegamento y pegamos el final del hilo...Y YA ESTÁ!!!


Ya tenemos una potera lista para su uso...Y NUEVA

Un saludo para todos/as y espero que os sirva este sencillo truquito.