domingo, 15 de enero de 2012

JAWS!




Ese dia salía con ganas. Desde hacía ya mucho tiempo, demasiado,  que no salía a practicar la pesca de fondo. Entre el trabajo, la familia y sobretodo el tiempo, no se me había brindado la oportunidad de evadirme al Gran Azul.

Ese día, cosa extraña, salía solo. Éramos el mar, la barca y yo. Trío sensacional, único e irrepetible. Uno alcanza la plenitud en situaciones como esas, la paz interior, la calma total y el encontrarse con uno mismo me provoca un examen de conciencia que no se si aprovaría.

Salí prácticamente de noche y el mar me acogió con una heladora y ligera bruma que entraba como una lengua desde la playa hacia el mar, desapareciendo lentamente como arena entre los dedos.

Iba a por mis presas habituales y preferidas, la "roja" o cap-roig, pero también se le conoce como cabracho, escórpora o gallineta.
Una de las ventajas e incertidumbres que para mí posee la pesca de fondo, o semi-fondo, es que siempre suele haber un factor sorpresa. Me explico, cuando uno va ha hacer surfcasting, pesca con boya, roquer,.. sabe más o menos el tipo de peces que puede llegar a capturar. El margen de error si lo tuviera que adivinar sería escaso. En cambio, con la pesca de fondo ese margen es mucho más amplio y hacer apuestas sobre lo que uno va a poner en seco sería una tarea arriesgada y arduo complicada Por poner un ejemplo de las posibles capturas: cap-roigs, arañas, cántaras, bogas, gatons, pargos, morenas, congrios, xernas (jajajajajajaja...ups, perdonad que me ría!!!), tres colas, jureles, brótolas,  pulpos, pageles,...todas estas especies y bastantes otras más es factible y una posibilidad real de que lleguen a nuestro cubo. Lógicamente en una salida de pesca no sale todo eso, no quisiera parecer pretencioso ni mucho menos, es más, en la mayoría de los casos me voy a casa contentísimo con una o dos "rojas" y un buen puñado de serranos o cabrillas.

Voy camino de las marcas. Enciendo el gps y decido en cuál atacar primero. Llego, aminoro la marcha y la sonda me empieza a enseñar el veril que a mi me gusta: una elevación del terreno, una piedra como comunmente se le llama (un dia veremos que no son  piedras propiamente dichas en donde solemos pescar)
De camino ya he ido preparndo la caña, el bajo a usar, y éste ya está con el cebo puesto. Nada más situarme dejo caer el plomo hasta el fondo. La actividad no se hace esperar cuando se ha "caído bien". Ordas de serranos se abalanzan sobre la carnada, pero yo espero, debo ser paciente, no son serranos lo que estoy buscando, sino a un demonio rojo.
Mi paciencia tiene su premio. Al cabo de un rato la puntera de la caña me marca tres toques largos, no es un toque nervioso, pero sí fuerte.
- "como te conozco, vieja amiga, eres mía" Doy un fuerte tirón y al momento sé que al otro lado de la línia viene algo pesado, casi inerte. Al cabo de unos segundos ya está en la cubierta un bonito ejemplar de Scorpaena scrofa.

- "Empezamos bien el dia..." pienso. Sigo probando un rato, pero nada. Sólo los incesantes serranos hacen que tenga algo más de compañía.

El bajo que llevo puesto no me gusta, no me da "good vibes". Así que dejo la caña con el pick-up abierto y voy a por otro bajo. Lo saco de su plegadera, le pongo el cebo correspondiente y cuando voy a coger la caña para cambiarlo.....COLLONS!!!! PERÒ QUÈ ÉS AIXÒ!!!

Al principio pensaba que había enrocado, pero las rocas no se mueven, no dan tirones ni cabezazos. Y lo digo por experiencia porque he estado luchando con más de una hasta subir un pedrusco a bordo de 7 kilos. Sea lo que sea que está abajo enganchado está muy enfadado y se mueve mucho. No tengo ni idea de lo que puede ser, además, se mueve en círculos. Intento controlarme, no dar tirones, girar el carrete no demasiado rápido. El pez va subiendo, pero no aminora su batalla. Valiente, no se rinde.

Ya falta poco. En el azul grisáceo del mar se adivina una silueta blaquecina, alargada. Cuando me doy cuenta de que tengo un problema. Subir a bordo una pieza de relativo tamaño es a veces complicado, y es el momento crítico en donde más posibilidades hay de perderla, por eso el salabre es tan importante.

- "coger la caña, mantener la tensión del hilo, coger el salabre, coordinar movimiento de brazos salabre/caña...a la mierda! Cojo el bajo con las manos y subo de un tirón el pez. TERROR, PÁNICO! el anzuelo se ha soltado y el pez se queda en la borda del barco mitad cuerpo fuera, mitad dentro. En uno de esos casos en que la ley de Murpy erró su fórmula, el animal marino cayó dentro del barco.



Es un gató gigante, o pintarroja. También conocido como gatvaire y su nombre científico es Scyliorhnus canicula.

  En la pesca de fondo es habitual la captura de estos escualos, pero de una talla mucho más reducida. Estoy pasmado, todavía asimilando al nuevo inquilino que ha subido a bordo. Lo cojo de la cola, tiene la piel rasposa como el papel de lija; y una boca que cabría mi mano dentro( yo por si acaso, la mantengo alejada de sus mandíbulas)


Al cabo de un rato me di cuenta de la suerte que había tenido. Obervando el anzuelo con el que venía enganchado el gató, veo que éste está totalmente doblado, muy abierto. De otro modo, si la lucha hubiera tardado un poco más muy posiblemente la pieza se hubiera quedado por el camino.
No lamento los peces que se sueltan, no me enfado ni doy voces. Si pasa esto, es porque tenia que pasar. Los peces vuelven a su hogar y problablemente den en un futuro una alegría a otro pescador con más fortuna que yo.

La jornada se completó con otra "roja" más, dos pulpos, un par de cántaras y un buen puñado de serranos.

Así que la próxima vez que os vayáis a meter en el agua ligeritos/as de ropa...MIRAD LO QUE HAY!!!

5 comentarios:

Josep M. Pons dijo...

Bonito el animal! y bonitos dientes...
Un saludo Pep

unomas dijo...

Grande Pep. Excelente artículo !!!

Pep Torres Roig dijo...

Gràcies Josep, la verdad es que era para llevarlo al dentista.

unomas, gracias. A medida que ha ido pasando el tiempo me he dado cuenta de que reflejar mis experiencias por escrito me supone otra gran satisfacción.

JAIMITO dijo...

Que pieza mas maja..jajaja saludos.Vaya dientes.

Pep Torres Roig dijo...

Gracias Jaimito, la verdad es que sí que era un animal precioso.